domingo, abril 03, 2016

FAMILIA BATISTA: ENTRAÑABLE ENCUENTRO

Escuchando unas bulerías y tangos de Miguel Poveda, pedazo de artista, puro arte del universo que te hierve la sangre al infinito, el cuerpo me pide escribir una breve crónica sobre nuestro encuentro familiar de ayer sábado con toda la familia Batista. Mi madre con sus cinco hermanos, los hijos y nietos. Unos 80, casi na.
Habíamos quedado a comer todos, el evento se había organizado desde hacía meses. Una comisión formada por un miembro de cada una de las seis familias (Ana, Marta, Javier, Edu, Jordi y Carlos) planificó y organizó y el éxito fue total. Olé, Olé y Olé a la comisión.
Los días anteriores hubieron algunos momentos de nerviosismo y confusión en los preparativos finales.
Era de prever que algún familiar se perdiera en el camino, pero ni eso ocurrió.
Quedamos una hora antes para los saludos y la sesión fotográfica.
El día amaneció nublado sin amenazar lluvia y así fue hasta que salió el sol al mediodía.
Creo que todos nos saludamos, pero si alguien faltó, le envío mi afectuoso saludo desde estas líneas.
Asistimos todos con excepción de Juli, desplazado en París al que le enviamos nuestro caluroso saludo y abrazo.
Gracias a Marta, Susi y Alfredo por venir desde los países vecinos.
Incluso Tío Vicente, que nos dio un susto hace unas semanas, pero el mecánico le cambió una pieza y le mandó a correr unos cuantos kilómetros más que es lo que le gusta hacer.
El fotógrafo nos hizo posar de frente, de lado, adelante, atrás y hacia arriba, disparando sus fotos. Ora a esperar el reportaje final.
Ana estuvo sufriendo por su hija Cristina que no llegaba, hasta que la fue a recoger.
Tío José pensando como conseguir renovar su carnet de conducir el próximo año y seguir circulando por la Diagonal en dirección al Polo, que para eso la han arreglado.
Tía Montse, tras su recién cuatro vigésimo aniversario, llena de juventud y alegría. Que menos si en cada visita al Mercat de la Llibertat, a las dos hermanas aún las llaman cariñosamente "nenas", las nenas de la Sra. Batista (nuestra querida Avia).
Tío Jordi, no se si estaba asustado por el impacto económico de la celebración o la sorpresa del momento con tanta gente.
El convite estaba distribuido en tres mesas, una redonda para los seis hermanos con sus cónyuges (Tía Margarita, Tía Ana, Tía Teresa y Tía Susa) y dos largas para los hijos y nietos que van de los 30 años a 1 año. "Quin goig" Deu meu.
El atuendo era "casual", es decir, sport, de fin de semana, al aire libre. Si Mamá, se podía llevar tejanos, los tejanos "existen", pero vine con pantalón con la raya planchada (esa raya ¡¡¡¡), camisa blanca y los mocasines limpios y brillantes como querías.
Nos sentamos mezclados unos con otros. Es un gozo compartir una horas con los primos, tíos y demás familia, el tiempo pasa volando y la comida era lo de menos. Cada uno cuenta anécdotas, aventuras, experiencias, historias y recuerdos, sus puntos de vista,... No hubo "política". Buff.
Yo había escogido merluza y coulán. No me movía de la silla, pero casi me quedo sin la merluza, pues cuando la repartieron, no me enteré, sobraba una, insistieron, nadie la reclamaba y yo su destino ni me percaté. Total, pasaron a la carne y entonces debí de despertar o bajar a lo terrenal cuando reclamé la merluza. Pues bueno, la cara del camarero se descompuso, le subió un rojizo y le salió del alma que me tocaba carne por no haber dicho nada en su momento. Yo ya me veía comiendo carne y callando, pero la actuación de mis primos puso las cosas en su sitio y me trajeron la merluza.
Como era de esperar, los nietos pequeños no estuvieron sentados ni dos minutos, corriendo de un lado a otro, entrando y saliendo del comedor, y sus padres noveles, detrás de ellos al igual que nosotros hacíamos hace años. Al final de tanto abrir y cerrar, se rompió un cristal de la puerta, la anécdota del día.
El resto de nietos, dándose a conocer entre ellos, sus móviles, actividades y estudios.
Tras los postres, el brindis con cava y un mensaje profundo, elaborado, sintético y codificado del Patriarca del clan, Tío José a todos. Ahora nos toca descodificarlo.
Como era costumbre familiar cuando nos reuníamos todos cada año en casa de los Avis, al finalizar la comida, Tío Eduardo nos deleitaba con un pase de diapositivas de su enésimo viaje al Sáhara y países adyacentes en sus vacaciones de verano. Esta vez no pudo ser menos, seguir la costumbre y nos preparó una sesión ya con ordenador, power point, fotos digitales sobre la historia de la familia Batista. Lo llevaba en secreto, y la Comisión no sabía nada, pero cuatro días antes se filtró la noticia.
Mamá, disculpa pero tuve que explicar lo de la cocina, no pude contenerme, pero lo pasamos muy bien. Gracias por estos momentos de alegría que nos deparas.
Al final todos contentos, con una tarde estupenda, iniciamos la vuelta a casa unos y otros a disfrutar del clásico Barça-Real Madrid.
Los deberes: Digitalizar el fondo fotográfico y películas de la familia Batista y colgarlo en la nube para que esté al alcance de todos. Preparar el próximo encuentro campestre.
Perdimos ante el Madrid, pero ya tenemos wifi en el Barça y funciona bien.
Gracias a Mamá y Tíos por la invitación.
Gracias, gracias y gracias a todos por compartir ese momento.
Voy a seguir con el Poveda que hoy está que se sube.
Hasta la próxima.


2 comentarios:

tia Susa dijo...

Me ha gustado tu reseña. Yo disfruté mucho estar con todo el clan Batista, veros todos juntos fué una delicia. Debemos seguir haciéndolo. Avisar con tiempo para no faltar ......

tia Susa

Unknown dijo...

A mi también me gusto mucho, lo de estar cin toda la familia unida!!!!!