domingo, abril 03, 2016

EL MONO DE LA LAVADORA

Estuvimos unos días tranquilos en la Costa, donde prácticamente no tuvimos que realizar tareas domésticas, pues solíamos comer fuera, no estaban los niños, hizo buen tiempo, la mar calmada, alguna brisa, no hubieron alarmas o emergencias familiares y pude compaginar mi trabajo.
Al cabo de unos días mi mujer mostraba síntomas de ansiedad o un leve nerviosismo. Parecía como si estuviera esperando algo o tuviera pendiente. ¿Que faltaba?.
Pensé que estuviera embarazada, pero no eran los mismos síntomas que ocasiones anteriores. Ya se le pasará.
Total, volvimos a casa. Llegamos a eso de las nueve de la noche y lo primero que hizo mi mujer fue poner una lavadora. Supongo que debía de haber ropa para lavar. Le dije, espera a mañana, no hay prisa. Pero ello lo necesitaba, tenía que poner la lavadora. Había estado varios días sin lavadora y no aguantaba más.
No se que tiene una lavadora, quizás el ruido del motor, o cuando centrifuga, el olor del jabón, del suavizante; algo hay.
Y no puso sólo una, sino dos lavadoras antes de dormir.
Y así durmió en paz, con aquella agradable sensación cuando se consigue algo, se cubre un objetivo o necesidad. 

No hay comentarios.: