domingo, marzo 12, 2006

I+D+i

Las siglas indican Investigación + Desarrollo + innovación, término este último que se ha incorporado en los últimos años como si fuera la fórmula mágica para resolver el problema de competitividad que arrastra nuestra economía. A raíz de ello se articulan toda una serie de ayudas fiscales y programas para fomentar su aplicación en las empresas. La innovación es intrínseca a la propia empresa, pues esta surge siempre intentando aportar al mercado algún elemento diferencial que le permita adquirir su cuota y sino mantiene ese diferencial, deriva a su desaparición. Ahora bien, cuando entramos dentro de la innovación tecnológica encontramos un abismo con una derivada generacional La tecnología como concepto aparece en los años 70, a la par que el microchip y la digitalización.
Hoy en día el conocimiento y su aplicación no tienen fronteras, se ha convertido en universal; pero sí ventanas de oportunidad de duración mayor o menor. Es ahí donde está el reto entre las empresas, en realizar la aplicación lo antes posible y el tiempo justo, ni más ni menos. Servicios y productos muy enfocados y con corta vida.
Considerar que el capital humano o inteligente es nuestra ventaja y el que nos ha de aportar esa competitividad, quizás para determinados sectores aun lo sea en el corto plazo, pero tiene los días contados.
A modo de dimensión, en China existen más de 300 Universidades, con 15 millones de estudiantes, con dos millones de nuevos titulados superiores cada año y aumentando. Sólo el curso pasado salieron 385.000 ingenieros nuevos.
Si decimos que ya no podemos hacer frente al potencial industrial de Oriente y por ello, nuestra industria está des-localizándose o desapareciendo, quien va a poder hacer frente a la investigación, desarrollo e innovación que aporta este capital humano oriental?.
Aún hay alguien que siga afirmando que el futuro de nuestra economía se basa en la posesión del conocimiento dentro de casa?. Alguna solución?.

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